Sobre mí

Cristina Fernández

Psicóloga general sanitaria y terapeuta EMDR

Acompaño procesos terapéuticos desde una mirada integradora, compasiva y respetuosa, cuidando que el espacio terapéutico pueda sentirse seguro, humano y adaptado a ti.

Profesionalmente

La psicología no es solo mi profesión, también es mi vocación

Desde ahí me implico en cada proceso con responsabilidad, sensibilidad y respeto por la historia de cada persona.

Mi forma de acompañar

Entiendo los síntomas no como fenómenos aislados, sino como la expresión de algo más profundo que merece ser escuchado y comprendido


Por eso, la terapia no se orienta únicamente a aliviar el malestar de forma puntual, sino también a explorar qué lo sostiene, para que el cambio pueda ser más profundo y duradero.

A veces, esa raíz se encuentra en experiencias pasadas. Mirarlas no significa removerlas sin necesidad ni revivirlas una y otra vez, sino acercarnos a ellas con cuidado y seguridad, para poder comprenderlas e integrarlas. Cuando aquello que quedó pendiente encuentra un lugar, el malestar suele perder fuerza de una forma más natural.

El objetivo, en cualquier caso, es que tu presente esté mejor: que puedas sentir más calma, claridad y recursos en tu día a día. Y, desde ahí, también poder mirar hacia el futuro, acompañando decisiones, cambios y proyectos desde un lugar más seguro, consciente y conectado contigo.

Acompaño desde una mirada sensible al contexto y con perspectiva de género, teniendo en cuenta las desigualdades que también influyen en la salud emocional.


Y, por encima de todo, me importa cómo te acompaño y el vínculo que construimos

Personalmente

Además de psicóloga, soy gallega, hermana, pareja, amiga e hija. Me gusta moverme, pasear, ir al cine, escuchar pódcast, leer, compartir tiempo con la gente que quiero y sentarme en un parque a ver perritos pasar. Me mueven la curiosidad, la sensibilidad y la responsabilidad.

Y todo eso también entra en sesión. Porque el espacio terapéutico que construimos no es solo técnico o profesional, sino cercano y humano.

A veces utilizo recursos cotidianos y emocionales: una metáfora, una canción, una escena de una película, una imagen o un poema, que nos ayudan a conectar con lo que sientes y a poner palabras a lo que cuesta decir.

Si decides empezar este camino, estaré aquí para recorrerlo contigo.

Con compromiso, sensibilidad y respeto por tu historia, tu ritmo y lo que necesites trabajar.

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